Hacé crecer tu plata con la cuenta remunerada
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Al pie
Un plazo fijo es una inversión de bajo riesgo donde depositás una suma de dinero en un banco por un período determinado (mínimo 30 días) a cambio de recibir intereses al vencimiento. En otras palabras: ponés tu plata a trabajar por un tiempo y la recuperás con algo más encima.
No necesitás ser un experto en finanzas para hacerlo. Solo decidís cuánto querés depositar y por cuánto tiempo. Al final del plazo, recuperás tu dinero más los intereses generados. Simple, sin vueltas.
El plazo fijo es como ese compromiso que hacés con tu plata: le decís "quedate tranquila acá un tiempito y después te doy un extra".
Es una herramienta de inversión súper sencilla que te ofrecen los bancos o financieras, donde depositás una suma de dinero por un tiempo determinado a cambio de recibir intereses.
🙌 En otras palabras, es una manera de que tus ahorros crezcan sin tener que preocuparte por el sube y baja de los mercados financieros.
El trato es simple: vos ponés la plata en una cuenta especial y el banco te paga un interés por mantenerla ahí. A cambio, aceptás no tocarla por el período de tiempo que acordaste, que puede ser desde 30 días hasta varios meses.
Cuando ese plazo se cumple, el banco o financiera te devuelve tu dinero original más los intereses que generó.
Ahora que ya sabés qué es, te explicamos el paso a paso de cómo funciona un plazo fijo. Vamos a desglosarlo para que entiendas cada parte de este mecanismo tan simple y efectivo.
Todo arranca con una decisión: cuánto dinero querés invertir.
No hay un monto fijo, pero cada banco o entidad financiera tiene un mínimo requerido, que en Argentina suele ser accesible, incluso para quienes recién empiezan.
Depositás tu plata en una cuenta especial, ya sea en pesos o en dólares, y listo, el proceso arranca.
El plazo fijo no se llama así por casualidad. El "plazo" es el tiempo durante el cual tu dinero quedará inmovilizado. Puede ser desde 7 días hasta un año o más.
💡 Durante este período, no podés tocar la plata, es como si le dijeras: "Quedate ahí quietita un tiempo, ya te voy a necesitar".
Cuando el plazo se cumple, recuperás el monto original más los intereses.
La magia de los plazos fijos está en la tasa de interés, que es el porcentaje que te paga el banco por mantener tu plata durante ese tiempo.
⚠️ Esta tasa puede variar según el banco y la situación económica del país.
En general, cuanto más largo sea el plazo, más alta será la tasa, pero eso no siempre es una regla fija.
Acá aparecen algunos términos clave que te van a sonar en cualquier charla sobre inversiones: TNA (Tasa Nominal Anual) y TEA (Tasa Efectiva Anual). Básicamente, estas tasas te dicen cuánto vas a ganar en un año si mantenés tu plata invertida sin tocarla.
¡Llegó el día! Se termina el plazo y el banco te devuelve tu dinero original junto con los intereses.
Podés elegir retirarlo y usarlo para lo que necesites, o, si estás contento con los resultados, podés optar por renovar el plazo fijo.
Si lo renovás, podés invertir el total (capital + intereses) o solo el capital original y quedarte con los intereses.
💡 Si no estás decidido entre hacer un plazo fijo o invertir en una cuenta remunerada, te recomendamos: Cuenta remunerada o plazo fijo: ¿Cuál conviene?
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No todos los plazos fijos son iguales. En Argentina existen estas tres variantes:
El más conocido. Depositás una suma de dinero por un plazo determinado y al vencimiento recibís el capital más los intereses a una tasa fija pactada desde el inicio. Lo que ves es lo que recibís.
🙌 Ideal para: quienes quieren previsibilidad y saben exactamente cuánto van a ganar.
En este caso se ajusta por inflación. En lugar de ganar una tasa fija en pesos, tu dinero se actualiza según la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), que sigue el índice de precios al consumidor (IPC). Requiere un plazo mínimo de 90 días y no se puede cancelar antes.
🙌 Ideal para: quienes buscan proteger el poder adquisitivo de sus ahorros contra la inflación.
Funciona como el tradicional, pero con una ventaja: podés rescatarlo antes del vencimiento si necesitás la plata. La contra es que la tasa suele ser algo menor.
🙌 Ideal para: quienes quieren tener un respaldo pero no quieren "perder" los intereses si surge una emergencia.
| Tradicional | UVA | Precancelable |
|---|---|---|
| Plazo mínimo: 30 días | Plazo mínimo: 90 días | Plazo mínimo: 30 días |
| Tasa: fija pactada | Tasa: CER + adicional | Tasa: algo menor a tradicional |
| Cancela antes: No | Cancela antes: No | Cancela antes: Sí, con condiciones |
| Ajusta por inflación: No | Ajusta por inflación: Sí | Ajusta por inflación: No |
La tabla de arriba resume. Acá entramos en detalle dimensión por dimensión, para que veas claramente en qué gana cada uno.
Tradicional: 30 días, el piso más accesible. Ideal si querés probar o tenés un horizonte corto.
UVA: 90 días sí o sí. No hay forma de rescatarlo antes, así que tenés que estar seguro de no necesitar la plata en ese período.
Precancelable: 30 días, igual que el tradicional, pero con la opción de salir antes si aparece un imprevisto.
🏆 Ganador: Tradicional y precancelable, si priorizás flexibilidad de horizonte.
Tradicional: tasa fija pactada al inicio. Sabés exactamente cuánto vas a cobrar, pero si la inflación se acelera, el rendimiento real puede quedar corto.
UVA: tu capital se ajusta por CER (que sigue al IPC) y encima recibís una tasa adicional. En contextos inflacionarios, suele ser el que mejor protege el poder adquisitivo.
Precancelable: tasa fija, pero algo menor que la del tradicional. Es el precio de la flexibilidad.
🏆 Ganador: UVA, si la inflación está alta y podés esperar 90 días.
Tradicional: no. Una vez constituido, queda inmovilizado hasta el vencimiento.
UVA: tampoco. Es el más rígido de los tres.
Precancelable: sí, con condiciones. Podés rescatarlo antes, aunque la tasa que recibís suele ser menor a la pactada.
🏆 Ganador: Precancelable, si valorás tener acceso a tu plata por las dudas.
Tradicional: no se ajusta. Si la inflación supera la tasa, perdés poder adquisitivo aunque el monto nominal crezca.
UVA: sí, está diseñado justamente para eso. Tu capital sigue al IPC.
Precancelable: no se ajusta. Misma lógica que el tradicional.
🏆 Ganador: UVA, sin discusión.
Tradicional: quien quiere previsibilidad total y plazos cortos. No le molesta que la inflación le coma algo si a cambio sabe exactamente cuánto va a cobrar.
UVA: quien tiene un horizonte de al menos 90 días, no necesita la plata en ese período y quiere protegerse de la inflación.
Precancelable: quien quiere hacer rendir su plata pero necesita un colchón de liquidez por si surge algo.
![[GUIA] Frascos | ¿Qué es y cómo funciona un plazo fijo?](http://images.ctfassets.net/yxlyq25bynna/4ZXyuMpJNgyiwsAw7y8YQT/7470dbdc837f8e5e091526f7fa02819c/shutterstock_2317508005.jpg?fm=webp)
Bajo riesgo: tu capital está protegido. Los depósitos en entidades financieras reguladas están garantizados hasta cierto monto por el SEDESA (Seguro de Depósitos).
Predecible: sabés de antemano cuánto vas a ganar.
Accesible: no necesitás conocimientos financieros avanzados ni grandes montos iniciales.
Sin gestión activa: una vez que lo constituís, no tenés que hacer nada más hasta el vencimiento.
Baja liquidez: en la mayoría de los casos, no podés retirar el dinero antes del plazo sin perder los intereses.
Rendimiento acotado: en contextos de alta inflación, el rendimiento real puede ser negativo si la tasa no supera al IPC.
Tasa fija: si las tasas suben después de que lo constituiste, no aprovechás esa suba.
Depende de qué busques. Si querés previsibilidad y no te gusta el riesgo, el plazo fijo es una opción sólida. Si querés potencialmente mayor rendimiento y más flexibilidad, un fondo de inversión puede ser más conveniente.
Lo mejor: podés tener ambos según tus objetivos.
👉 Leé la comparativa completa aquí: ¿Qué conviene: plazo fijo o fondo de inversión?
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